¿Cómo serían las aventuras de Pulgarcito, Blancanieves, la Sirenita, Caperucita Roja, Pinocho, Cenicienta, Alí Babá o Aladino de haber sucedido en nuestros días? En esta colección de once cuentos infantiles famosos, Miguel Ángel Villar Pinto se inspira en clásicos de Carlo Collodi, Charles Perrault, Hans Christian Andersen, Las mil y una noches, León Tolstói, los hermanos Grimm y sus versiones posteriores para adaptarlos a nuestro tiempo.

Pulgarcito se pierde en la gran ciudad y utiliza postalillas de fútbol como rastro para ser hallado; Blancanieves se enfrenta a su malvada madrastra con la ayuda de siete influencers; el flautista de Hamelín se lleva consigo a mascotas abandonadas; la Sirenita salva a su reino de la contaminación; un multimillonario busca los zapatos de una persona feliz; Caperucita Roja es voluntaria en la Cruz Roja; el emperador está obsesionado con los selfis; Pinocho aprende artes marciales para defenderse de los abusones; Cenicienta tiene un talento extraordinario para las matemáticas; Alí Babá desafía a cuarenta hackers; Aladino encuentra un móvil mágico… Y, así, grandes historias de ayer reviven hoy con una renovada actualidad junto a toda su fuerza, magia y fantasía.

Título: Cuentos infantiles de ayer y de hoy
Autor: Miguel Ángel Villar Pinto
1ª edición: Independently Published, 2022
Otras ediciones: Perú (Editorial Crecer, 2023)
Traducciones: Inglés (Children's Fairy Tales Reimagined)
Edad recomendada: +5 años
Género: Cuentos
Comparado por sus cuentos con maestros del género como Andersen o los hermanos Grimm, Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto. Incluye once cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

¡Bestseller internacional!


Pulgarcito en la gran ciudad

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Érase una vez un niño tan pequeñito, tan pequeñito, tanto, tanto, que no abultaba mucho más que un pulgar, y por eso lo llamaban Pulgarcito. Pese a su tamaño, sus padres lo querían muchísimo, por su carácter alegre y juguetón además de ser su único hijito.
Como compartían con él la misma pasión por el fútbol, y aunque no tenían apenas dinero, una vez al mes le compraban postalillas de la liga para que pudiera completar su colección. Este era el día y el modo en el que celebraban la suerte de tener, pese a todo, una familia. Pero, en esta ocasión, fue una fiesta todavía mayor: era su quinto cumpleaños e iban a ir a la gran ciudad, ¡al campo de su equipo favorito!
―Pero no te separes de nosotros, ¿eh, Pulgarcito? ―le había dicho su madre.
―¡No, mamá! ―había respondido y, con lo contento que estaba, se puso a cantar―: ¡Pachín, pachín, pachín, a Pulgarcito no piséis! ¡Pachín, pachín, pachín, mucho cuidado con lo que hacéis!
A sus padres les divirtió la ocurrencia y los tres la estuvieron repitiendo hasta llegar al estadio.
Era el derbi, y con tanta gente como había, sin querer, Pulgarcito se separó de sus papás; para cuando se dio cuenta, los había perdido de vista. Tampoco reconocía la calle donde estaba.
Asustado, se echó a llorar y, aunque pasaban personas a su lado, ninguna parecía verlo, ni siquiera mirarlo; así que, cuando se calmó, se detuvo a pensar y decidió que, lo mejor que podía hacer, era intentar regresar. Para no desorientarse más, iría pegando cromos repetidos por el camino; de esta forma, sabría por dónde había ido… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Pulgarcito en la gran ciudad»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Blancanieves y los siete influencers

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Había una vez una preciosa niña que vivía en una lujosa mansión. Su nombre era Blancanieves. Habría tenido una infancia dichosa de no ser porque su mamá había muerto cuando ella tenía dos años y, desde entonces, se encontraba muy triste.
Su padre, un célebre empresario, pensó que sería positivo para ambos rehacer la vida y, por ello, contrajo matrimonio con la influencer más conocida en redes sociales: Oscuridad. Aunque aparentaba ser buena y generosa, en realidad, era mala y envidiosa; recibía muchos regalos y sobornos para que hablara bien de unos y mal de otros. Engañaba con facilidad y frecuencia a las personas, pero no así a la inversa, pues tenía un espejo encantado que siempre decía la verdad.
Como sabía que su influencia dependía de su notoriedad, solía preguntarle:
―Espejito, espejito, ¿quién es la más famosa de la ciudad?
A lo cual este contestaba:
―Usted, Oscuridad, no solo de esta, sino de todas las demás.
Sin embargo, a medida que Blancanieves crecía, aumentaba su belleza y simpatía, igual que su voz como joven promesa musical hasta que, un día, el espejo confesó:
―Usted, Oscuridad, es la más famosa internacional; pero no de esta ciudad, pues aquí lo es Blancanieves.
A partir de ese momento, la ira y el odio fueron los únicos sentimientos hacia su hijastra, disimulados solo hasta que el padre de Blancanieves falleció. Después, se mostró tal cual era y comenzó a maltratar a la chiquilla.
No obstante, aunque le divertía verla sufrir, por encima de todo quería evitar que se incrementara su popularidad, así que contactó con un sicario y le ordenó:
―Hoy, a la salida del instituto, vas a secuestrar a Blancanieves y la llevarás a un sitio apartado. Una vez allí, ¡la matarás!… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Blancanieves y los siete influencers»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

El flautista de Hamelín

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Era principios de verano y, como en tantos otros, se abandonaron muchas mascotas. Gatos y perros principalmente, aunque también animales exóticos como agapornis, capibaras, cacatúas, chinchillas, coballas, dragones barbudos, erizos, hurones, iguanas, liebres patagónicas, ninfas, pitones, salamandras, tortugas o zorros fennec.
Quizá a causa del inicio de las vacaciones, tal vez por no querer o saber sus dueños cuidarlos, o por considerarlos un regalo de navidad con demasiado mantenimiento, aquel año, la ciudad de Hamelín se vio desbordada: las protectoras no daban abasto y los problemas crecían a un ritmo vertiginoso.
La gente no podía sentarse en una terraza sin que aparecieran aves, reptiles o mamíferos hambrientos y les disputaran las consumiciones; en los parques y playas, corrían, volaban y defecaban descontrolados; tampoco era infrecuente que se colaran en las casas por puertas y ventanas; y, por las noches, aullaban, berreaban, chillaban, gritaban, gruñían, ladraban, maullaban, silbaban y siseaban, ¡como si no fuera suficiente el calor para resultar casi imposible quedarse dormido!
Ante tanto alboroto, las quejas se acumularon en la mesa de la alcaldesa y, no pudiendo encontrar solución, decidió ofrecer una cuantiosa suma a quien lo resolviera.
Y, en esto, apareció un funambulista con rastas, mochila y ropa desgastadas. Parecía un vagabundo, y nadie dio crédito cuando afirmó que solventaría la crisis. Por ello, quiso asegurarse y solicitó audiencia con la política.
Esta, aunque se mostró escéptica, pensó que no se perdía nada por intentarlo, con lo que le dijo:
―Si lo consigues, te pagaremos.
Creyendo que así sería, bajó a la plaza del ayuntamiento, sacó una flauta y comenzó a tocarla. Al instante, ante las miradas atónitas de los lugareños, los animales que deambulaban por allí se arremolinaron en torno a él, igual que en las demás partes de la ciudad, por las que pasó sin cesar la atractiva melodía.
Y, de este modo, se alejó de Hamelín y emprendió un largo viaje a través del mundo para devolver a los seres vivos a su hábitat natural. A su regreso, había pasado ya mucho tiempo y comprobó que nadie parecía acordarse de lo que había hecho. Sin embargo, la gobernante seguía siendo la misma, con lo que se presentó en su despacho y solicitó sus honorarios.
―¿Por tocar la flauta? ―se indignó ella.
―Por haber resuelto vuestro problema ―matizó él.
―Las bestias se hubieran ido de todos modos, contigo o sin ti.
Dicho esto, dio por zanjada la discusión y ordenó a los guardias que condujeran al flautista fuera del edificio, al que le prohibieron volver a acercarse.
Aquel día transcurrió con normalidad; pero, ya bien entrada la noche, se volvió a oir en las calles aquella misma melodía de años atrás. Como resultaba agradable y, además, la escucharon solo unos instantes, nadie se levantó de la cama; todos siguieron durmiendo. Sin embargo, a la mañana siguiente, el pánico y la desolación se apoderaron de todos los rincones: ¡los niños habían desaparecido!… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «El flautista de Hamelín»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

La Sirenita

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

En el centro de las profundidades acuáticas, existía un precioso reino en el que habitaban el rey Tritón y sus cinco hijas. Vivían en armonía con la naturaleza, en palacios de piedra y coral, frente a extensas praderas de algas multicolor y llanuras de arena blanca, surcadas por las azules corrientes del océano.
Todos sus habitantes amaban y cuidaban su entorno, del que disfrutaban en compañía de atunes, ballenas, delfines, focas, manatís, tortugas o vaquitas; también caballitos, cangrejos, caracolas o estrellas de mar. Y, de entre ellos, destacaba la más joven princesa: la Sirenita. Además de ser guapa y bella, poseía una voz maravillosa; cuando tocaba el arpa y cantaba, los animales se reunían para escucharla.
Sin embargo, últimamente, al terminar su melodía, elevaba la mirada a la superficie, hacia la luz del sol; estaba preocupada: la Hechicera de los Abismos había vaticinado que, muy pronto, el reino sería atacado y destruido por unos seres sin alma.
Nadie sabía a qué se refería con exactitud; pero corrían rumores, numerosos y cada vez más cercanos.
―Debemos averiguar qué está ocurriendo ―le dijo a su padre―, antes de que sea demasiado tarde.
―Aquí estamos a salvo; allí arriba, no.
Insistió, sin que el rey Tritón variara su opinión.
―Ya sabes lo que cuentan las leyendas ―le dijeron sus hermanas―. Es muy arriesgado subir y, más todavía, ir a tierra firme.
Aun así, la Sirenita decidió investigar por su propia cuenta y, llevándose consigo a un par de orcas como escolta, se alejó de la ciudad submarina. No tardó mucho en descubrir que el presagio era cierto: a varias leguas, encontró numerosos animales muertos, enredados en extraños objetos; y, otros, cubrían el fondo marino, resultando igual de letales. No quedaba rastro alguno de vida.
Horrorizada, comprobó que, fuera lo que fuese aquello, avanzaba lento pero inexorable hacia su hogar… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «La Sirenita»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

El hombre feliz

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Hace no mucho tiempo, existió un multimillonario que contrajo una grave enfermedad. Había dedicado su vida a acumular riquezas y poder; creía que, con ello, podría solucionar cualquier problema. Por eso, se sintió muy contrariado cuando ningún médico, ni siquiera los mejores del mundo, pudieron ayudarlo.
Le recetaron pastillas y jarabes, realizó terapias alternativas y convencionales; pero, tras probar todos los remedios, ningún tratamiento resultó efectivo. Seguía empeorando.
Desesperado, prometió dar la mitad de sus posesiones a quien pudiera sanarlo. El anuncio salió en todos los medios de comunicación y, de inmediato, acudieron ante él más doctores y curanderos, aunque los resultados fueron idénticos.
Finalmente, se presentó un viejo sabio que, tras escucharlo y sopesar sus síntomas, le dijo:
―Si encontráis a una persona totalmente feliz, os recuperaréis. Ha de ser alguien a quien nada le falte, que todo lo necesario lo tenga, y viva en plenitud y satisfacción. Poneos sus zapatos y vuestros males desaparecerán.
El magnate contrató, con tal fin, a los más eficientes investigadores; pero muy pronto comprobaron que aquella no era tarea fácil: quien tenía salud, añoraba poseer más fortuna, fama, poder o gloria; quien había alcanzado la cúspide, deseaba recuperar su vitalidad y juventud pasadas; y quien disfrutaba de todo lo anterior, temía que las circunstancias cambiaran. Nadie era feliz por completo; algo siempre les preocupaba.
No obstante, pasado el tiempo, uno de los enviados regresó asegurando haber hallado a un hombre feliz… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «El hombre feliz»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Caperucita Roja

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Érase una vez una niña de tan buen corazón que, ya desde muy pequeñita, quería dedicarse a mejorar la vida de las personas, en especial, de las más necesitadas. No pudiendo lograrlo sola, se hizo voluntaria en la Cruz Roja y, como casi siempre iba vestida con el uniforme, al que añadió una capa de mismo color, todos la llamaban Caperucita Roja.
Debido a su edad, normalmente iba acompañada; pero, un día, hubo tantas urgencias que era la única para llevar alimentos a una abuelita. No obstante, esta vivía en un barrio muy conflictivo y podía ser peligroso.
―Ya he ido muchas veces allí ―repuso Caperucita Roja―. Saben quién soy y me aprecian. No pasará nada.
Pese a las dudas, finalmente se le confió la tarea, aunque no sin antes insistirle en las siguientes instrucciones:
―Mantente en la acera principal y no hables con extraños.
―¡Así lo haré! ―respondió y, cogiendo la bolsa con las provisiones, emprendió camino.
Cerca ya de la zona, se encontró con un chico bastante mayor que ella. Era guapo y vestía muy elegante.
―¡Qué mañana tan estupenda hace!, ¿verdad? ―le dijo.
«Y, además, ¡educado!», pensó Caperucita Roja. Así que, pese a la advertencia de no hablar con extraños, respondió:
―Sí, ¡una mañana preciosa!
―¿Aprovechando entonces para dar un paseo? ―preguntó.
―Voy a visitar a una abuelita. Está enferma y le llevo comidita.
―¡Qué gran detalle por tu parte! ¿Queda muy lejos?
―¡Oh, no! ―contestó ella con una sonrisa―. Vive al final de la calle, en la casa azul. Ya está cerquita.
—Pues pasad muy buen día —se despidió.
Sin embargo, no era esto lo que él deseaba en realidad; secuestraba niñas para pedir rescates o para venderlas a traficantes, así que se apresuró a cruzar las calles paralelas para evitar ser visto y llegar cuanto antes… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Caperucita Roja»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

La foto nueva del emperador

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Hace no muchos años, había un emperador tan vanidoso que solo aparecía en público cuando se veía totalmente perfecto, lo cual ocurría en muy pocas ocasiones: ojeras y bolsas en los párpados se lo impedían con frecuencia, además de pelos indeseados, manchas, puntos negros, poros y capilares dilatados, rojeces, verrugas o acné en la piel.
Aun así, con tratamientos y cosméticos para disimularlos o eliminarlos, de vez en cuando concedía alguna audiencia o salía a dar un paseo; aunque, desde luego, su preferencia para mostrarse era a través de selfis: ¡qué maravilla compartir en redes sociales solo los mejores, sin que nadie supiera de los restantes! Y, por ello, a esto dedicaba la mayor parte de su tiempo con suma satisfacción.
Sin embargo, tan pronto se dibujó en su rosto la primera arruga, se encerró en su palacio y jamás volvió a salir; desapareció por completo, tanto de la vida digital como analógica. Tampoco permitía que nadie pudiera verlo, con lo que se le tapaban los ojos a cualquiera que fuera a estar en su presencia.
Como cabría esperar, muchos rumores comenzaron a circular hasta que, con el tiempo, llegaron a oídos de un par de estafadores. Estos idearon un plan para enriquecerse a costa del soberano y, ante él, se presentaron haciéndose pasar por magos muy poderosos.
―Conocemos un hechizo por el cual, toda persona inteligente y apta para su cargo, os verá siempre joven y en todo vuestro esplendor ―le dijeron.
―¿Sin imperfección alguna? ―quiso asegurarse el monarca.
―Así es ―confirmaron los pillos.
«¡Un encantamiento prodigioso! ―pensó el emperador―; podría distinguir con facilidad quiénes son estúpidos o ineptos y, librándome de ellos, solo estaría rodeado de personas excelentes que, además, ¡únicamente verían la mejor versión de mí mismo!».
―Sea pues. Pronunciad las palabras mágicas y cobraréis una paga vitalicia, como los más altos dignatarios.
―Nuestro agradecimiento, alteza ―dijeron los embaucadores―. Pero, antes, debemos preparar una pócima con ingredientes muy caros y escasos.
―No es problema. El primer ministro os facilitará todo lo que necesitéis, aparte de recibir un adelanto en pago a vuestros servicios, por supuesto.
De este modo, montaron un laboratorio y simularon empezar a trabajar. Pidieron atún de aleta azul, café de civeta, carne de kobe, caviar Almas, hongos matsutake, melones yubari, patatas bonnotte, queso de alce, sandías densuke y trufas blancas. Por descontado, todo ello lo probaron antes de revenderlo y sustituirlo por productos similares muchísimo más baratos; una vez mezclados, nadie apreciaría la diferencia.
Cuando lo tuvieron, solicitaron una lujosa copa de oro incrustada en joyas, vertieron en ella el brebaje y se presentaron ante el soberano… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «La foto nueva del emperador»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Pinocho

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

En una gran ciudad, vivía el anciano carpintero Gepeto. Siempre había querido tener un hijo sin conseguirlo, con lo que se decidió a crear uno del tronco de un pino. Por eso, lo llamó Pinocho.
―¡Cómo me gustaría que estuvieras vivo! ―dijo tras terminarlo.
Un hada había contemplado la escena y, juzgando que era un deseo de todo corazón, lo hizo realidad: animó al muñeco.
―¡Hola, papá! ―fueron sus primeras palabras.
Gepeto estaba asombrado, pero también muy feliz, así que lo abrazó diciendo:
―¡Hola, hijito mío!
Para que al viejo ebanista le resultara más sencillo educarlo, el hada estableció que, cuando Pinocho mintiera, le creciera la nariz. Además, consideró conveniente que tuviera un buen amigo, así que encantó a un grillo con tal fin; y, por último, se reservó una sorpresa más para el futuro, si es que el chiquillo demostraba ser merecedor de ella.
Y, de este modo, Gepeto, Pinocho y Grillo se convirtieron en una familia.
Como el pequeño estaba ya en edad de ir a la escuela, su padre le compró libros y una mochila para que fuera.
Sin embargo, Pinocho comprobó desde el primer día que no le iba a resultar fácil adaptarse. La causa no eran las matemáticas, ciencias y lenguas, sino sus compañeros.
―¡Qué bicho raro es ese! ―exclamó uno nada más verlo.
―¡Eh, tú, vuélvete al bosque! ―dijo otro―. ¡El colegio es solo para niños de verdad!
Y se echaron a reír, ellos dos y bastantes más.
El recreo fue mucho peor; habían tenido tiempo para idear nuevas ocurrencias:
―¿Qué es lo que más teme Pinocho?
―¡Una cerilla!
―¡Un mechero!
―Que lo confundan con madera y ¡acabe en una hoguera!… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Pinocho»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Cenicienta

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Hace no mucho tiempo, había una preciosa muchacha que, además de ser guapa, trataba a los demás con amabilidad, siempre con una sonrisa en los labios. Pensaba que, si todos hicieran lo mismo, el mundo sería un lugar mejor donde vivir.
Sin embargo, su madrastra y sus dos hijas la odiaban: no solo por envidiar su belleza, sino también su inteligencia. La tenían como sirvienta de la casa, ocupada de continuo en las tareas que detestaban y, por eso, solía acabar el día sucia y manchada, como si su piel estuviera cubierta por ceniza. De ahí que la llamaran Cenicienta.
Aun así, a pesar de no tener tiempo para estudiar, sacaba buenas notas. Al contrario que sus hermanastras, se levantaba con ganas de ir a clase: era el único sitio donde se preocupaban por ella.
―Tienes un gran talento para las matemáticas ―le decía su maestra―. Algún día, serás una gran científica.
Pensar en ello, en su futuro, la hacía feliz. Era así como soportaba con entereza la crueldad a la que estaba sometida, soñando con la oportunidad de comenzar otra vida muy distinta.
El momento llegó cuando, una importante universidad, convocó un concurso para resolver un algoritmo sin aparente solución y la maestra lo propuso como tarea.
―¡Esto es un galimatías sin sentido! ―se quejaron las hermanastras a su madre.
Viéndolas frustradas y enfadadas, exclamó:
―¿¡Quién se ha creído que es esa profesora para poneros unos deberes tan difíciles!? No os preocupéis, hijitas, ¡yo me encargo de arreglar esto!
Y, tras reunirse con otros padres, protestaron todos juntos ante la directora. Esta, para evitar complicaciones, les dio la razón y amonestó a la maestra.
―¡Hala, solucionado! ―dijo la madastra a sus hijas―. La respuesta al algoritmo es que ¡ya no tenéis que encontrarla!
Ahí hubiera terminado el asunto, con ellas tres contentas y satisfechas por su logro, si no fuera porque Cenicienta había comprendido la secuencia y, a escondidas, consiguió resolverla y enviarla a la universidad.
Esperó impaciente e ilusionada la respuesta, imaginando todo lo bueno que conllevaría, pero sin anticipar lo que realmente acontecería… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Cenicienta»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Alí Babá y los cuarenta hackers

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

Alí Babá vivía en una de las ciudades más ricas de Oriente: Dubai. Se había mudado con su padre hacía poco en busca de un futuro mejor y, sin duda, lo habían hallado. Este había sido contratado como agente de seguridad informática y, como el hijo deseaba seguir sus pasos, había aprendido mucho pese a su corta edad.
Tan solo era un niño y ya sabía moverse con facilidad por la internet profunda, por páginas invisibles a las que los buscadores no llegaban. En algunas de ellas, se reunían peligrosos delincuentes a los que su padre vigilaba, perseguía y detenía.
Un día, por descuido, este dejó una sesión abierta antes de salir de casa.
«La cueva», leyó Alí Babá en la pantalla. Sabía que no debía inmiscuirse, con lo que se iba a marchar a su cuarto cuando notó actividad:
«¡Ábrete, Sésamo!», vio que alguien introducía esta contraseña y el sitio cambiaba. Dentro, había numerosos documentos, datos y una suma exagerada de criptomonedas. ¡Una auténtica fortuna!
Al poco, el mismo que había entrado, retiró algunas de ellas, salió y la página volvió al inicio.
Alí Babá se quedó pensativo. Aquel lugar era un punto de reunión de malhechores; de lo contrario, su padre no estaría siguiéndolo. Imaginó la cantidad de cosas que podría hacer si tan solo cogiera unas monedas.
―Solo unas pocas; ni siquiera se darán cuenta ―se dijo―. Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Alí Babá y los cuarenta hackers»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Aladino y el móvil maravilloso

Cuentos infantiles de ayer y de hoy es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto, inspirados en cuentos infantiles famosos.

La colección consta de 11 cuentos infantiles: «Pulgarcito en la gran ciudad», «Blancanieves y los siete influencers», «El flautista de Hamelín», «La Sirenita», «El hombre feliz», «Caperucita Roja», «La foto nueva del emperador», «Pinocho», «Cenicienta», «Alí Babá y los cuarenta hackers» y «Aladino y el móvil maravilloso».

En una de las muchas ciudades de China, vivía un muchacho llamado Aladino y su madre. Tenían lo justo para comer, así que rara vez podían comprar otras cosas, como ropa o calzado.
Por eso, aunque Aladino estaba enamorado de una chica de su clase, jamás se atrevió a decírselo. Mei hacía honor a su nombre, pues era muy hermosa, pero también hija de un poderoso terrateniente; tenía todo lo que quería, nada le faltaba. De ahí que, a pesar de hablar con ella a menudo y estar a gusto juntos, Aladino considerara imposible ser más que amigos.
Sin embargo, cierto día, su situación cambió. Tras salir del colegio, se acercó a él un extraño; parecía un ejecutivo extranjero.
―Eres Aladino, ¿verdad?
―¿Le conozco? ―preguntó él sorprendido.
―No te acuerdas de mí porque eras muy pequeño, pero soy tu tío. Veo que no os va muy bien en la vida ―dijo, mirándolo de arriba abajo.
Aladino se sintió avergonzado; intuía que era esto lo que pensaban sus compañeros, aunque nunca nadie se lo había dicho de manera tan directa. Pensó en Mei. «Seguro que lo mismo opina ella».
―No te preocupes; tiene solución ―añadió el desconocido―. Os ayudaré, pero primero agradecería que me hicieras un favor.
Pese a desconfiar de la identidad e intención de aquel hombre, no quería ser descortés ni tampoco perder la oportunidad de ganar dinero, así que asintió.
―Necesito que vayas a la chatarrería del valle y encuentres un teléfono móvil que perdí allí. Mis ojos ya no ven como antes…
Aquel lugar estaba abandonado y podía ser peligroso: había perros callejeros, algunos de ellos rabiosos. Aladino lo sabía bien; cuando un aparato de su casa se estropeaba, acudía al lugar en busca de piezas para repararlo. No iba a ser pues un problema mayor al de otras ocasiones, pero había algo más que le preocupaba.
―Conozco el sitio, aunque no sé cómo voy a poder localizar un trasto tan pequeño ―explicó―; hay montañas y montañas de cacharros…
―Más o menos, sé en qué zona debe estar. Solo te llevará un rato.
―Está bien ―aceptó Aladino.
Una vez allí, se adentraron en el laberinto de cachivaches hasta llegar casi al centro, momento en el que el forastero señaló varios de los montones más altos.
―Está en uno de esos, seguro.
Aladino comenzó a rebuscar. Sin embargo, muy pronto aparecieron varios canes de gran tamaño en actitud agresiva. Iban a la carrera hacia él y, considerando la amenaza, ascendió con rapidez a la cumbre de una elevación. Fue allí, por casualidad, donde encontró el objeto que buscaba.
―¡Lánzamelo! ―dijo el supuesto tío de Aladino, desde lo alto de otro promontorio.
―¡Primero, ayúdame!
Falta le hacía: las fieras, aunque con dificultad, estaban trepando hacia él y, a cada paso, estaban más cerca.
―¡Después de que me des el teléfono! ―dijo el hombre.
Pero Aladino sospechaba que, si lo hacía, lo dejaría allí abandonado a su suerte. Negó con la cabeza.
―¡Primero, ayúdame! ―insistió.
El extranjero, enfurecido, se alejó del lugar diciendo:
―¡Ya volveré cuando te hayan devorado!
No tardaría en suceder; lanzaban bocados a tan poca distancia que alguno casi lo rozaba.
Desesperado, pensó que su única alternativa estaba en el móvil: si funcionaba, podría pedir auxilio. Pasó el dedo por la pantalla con la intención de desbloquearlo y, al instante, de él salió un genio. Aladino, boquiabierto y asustado, escuchó que le decía:
―¿Qué deseas, mi señor? Pídeme lo que quieras y te lo concederé… (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Aladino y el móvil maravilloso»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Cuentos infantiles de ayer y de hoy).

Cuentos para niños (y no tan niños)


Comparado con autores clásicos como Andersen o los Hermanos Grimm, la mayoría de los cuarenta y un cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto forman parte del patrimonio cultural europeo e iberoamericano. Repletos de magia, fantasía y valores, todos ellos han sido disfrutados y elogiados por lectores del mundo entero en cinco colecciones ―Cuentos maravillosos: Tres cuentos maravillosos, Los bosques perdidos, El bazar de los sueños, Leyendas de Arabia y Los nubitas y otros cuentos―, y ya para siempre unidos en Cuentos para niños (y no tan niños).

Título: Cuentos para niños (y no tan niños)
Autor: Miguel Ángel Villar Pinto
1ª edición: Independently Published, 2021
Traducciones: Inglés (Stories for Kids and Grown-Ups)
Edad recomendada: +5 años
Género: Cuentos
¡Bestseller internacional!


Leyendas de Arabia (2ª edición)


«Una reinvención de Las mil y una noches», La Opinión.

En el oriente, lejano y fantástico, los dioses ponen a prueba a los hombres mientras un futuro monarca busca el lugar más hermoso del mundo; un genio es liberado de su prisión tras conceder tres deseos; un príncipe y una princesa renuncian a su trono para permanecer unidos; unos mercaderes se adentran en una cueva del desierto repleta de riquezas y peligros; una profecía asegura que, un día, todo ser humano se identificará con un símbolo; entretanto, la traición y el honor se enfrentan en campos de batalla.

Título: Leyendas de Arabia
Autor: Miguel Ángel Villar Pinto
2ª edición: Independently Published, 2021
1ª edición: Descatalogada
Traducciones: Inglés (Legends of Arabia)
Edad recomendada: +5 años
Género: Cuentos
Comparado por sus cuentos con maestros del género como Andersen o los hermanos Grimm, Leyendas de Arabia es una colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto. Incluye ocho cuentos maravillosos: «El más digno sucesor», «Abdellah y el genio de la botella», «El mensaje de las olas», «El sello de Menandro», «Ériador», «La cueva en el desierto», «La muerte de los dioses» y «La última batalla».

¡Bestseller internacional!


BESTSELLERS: CUENTOS (II) (2ª edición)

Bestsellers: Cuentos es una colección de libros que están o han estado entre los más vendidos de Amazon. Este volumen incluye dos, recomendados a partir de 4 años:

Cuentos maravillosos (3 cuentos). Un barquito de papel vivirá una gran aventura antes de ver cumplidos sus sueños; un despertador descubrirá lo importante que es sentirse querido y apreciado; una leyenda de la India considerada un gran regalo digno de reyes...

Los nubitas y otros cuentos (7 cuentos). Hay seres que viven en los nubes, allí donde siempre brilla el sol; ogros que aprendieron a camuflar su verdadera forma para ocultar sus maldades; duendes padrinos, al igual que hadas madrinas; una isla secreta y mágica, que nunca está en el mismo lugar; seres antiguos que caminan por la Tierra; y trenes que llevan a sus pasajeros a donde realmente quieren ir. Porque la magia y la fantasía, diga lo que se diga, sigue perviviendo aún en nuestros días.

Título: Bestsellers: Cuentos
Autor: Miguel Ángel Villar Pinto
2ª edición: Independently Published, 2019
1ª edición: Independently Published, 2018
Traducciones: Inglés (Bestsellers: Stories & Fairy Tales 1)
Edad recomendada: +4 años
Género: Cuentos
ISBN-13: 978-1791546779
¡Bestseller internacional!


Hay seres que viven en los nubes, allí donde siempre brilla el sol; ogros que aprendieron a camuflar su verdadera forma para ocultar sus maldades; duendes padrinos, al igual que hadas madrinas; una isla secreta y mágica, que nunca está en el mismo lugar; seres antiguos que caminan por la Tierra; y trenes que llevan a sus pasajeros a donde realmente quieren ir. Porque la magia y la fantasía, diga lo que se diga, sigue perviviendo aún en nuestros días.

Título: Los nubitas y otros cuentos
Autor: Miguel Ángel Villar Pinto
Portada: Pinturero
2ª edición: Independently published, 2019
1ª edición: Independently published, 2018
Traducciones: Inglés (The Cloudlings and Other Tales)
Edad recomendada: +4 años
Género: Cuentos
ISBN-13: 978-1790975211
Comparado por sus cuentos con maestros del género como Andersen o los hermanos Grimm, Los nubitas y otros cuentos es la quinta colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto. Incluye siete cuentos maravillosos: «Los nubitas», «La gatita Linda», «El rey de los ogros», «El duende padrino», «La isla secreta», «Robertinho» y «El tren Tilín».

¡Bestseller internacional!


Los nubitas

Los nubitas y otros cuentos es la quinta colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto.

La colección consta de 7 cuentos maravillosos: «Los nubitas», «La gatita Linda», «El rey de los ogros», «El duende padrino», «La isla secreta», «Robertinho» y «El tren Tilín».

«Los nubitas» viven en los nubes, allí donde siempre brilla el sol.

Aunque nadie lo sabe, en lo más alto de las nubes, allí donde eternamente brilla el sol, viven unos seres diminutos llamados nubitas. Son muy juguetones y cambian continuamente de apariencia, incluso a veces de tamaño, aunque siempre mantienen su color blanco, sus dos ojos azules como gotas de agua pura y dulce, y su textura de algodón, suave y esponjosa.
Su entretenimiento favorito es dar forma a las nubes y, por eso, quienes miran para ellas casi siempre ven figuras, unas veces extrañas, otras familiares. Y es que a los nubitas les encanta esculpir en el cielo aquello que les llama la atención, y eso puede ser un submarino, un barco o un avión, pero también otras muchas cosas que ellos ven y nosotros no.
Cuando se hacen mayores, se vuelven cautelosos, pues saben que deben estar atentos para cambiar de nubes; si ellas desaparecen, ellos también, así que están constantemente moviéndose de un lado a otro, viajando sobre las montañas blancas del cielo. Pero al igual que sucede en el mundo, los más pequeños nubitas acostumbran ser traviesos y despistados, propensos a correr más aventuras y peligros de los necesarios. Así ha sido siempre.
Y siempre ha habido también unos que lo son más que otros, pero ninguno tanto como Tifoncillo. Quien haya visto la figura de una nube deshacerse en un momento, de seguro habrá contemplado alguna de sus travesuras. ¡Era como si un torbellino y un vendaval fueran juntos de la mano a dar un paseo! ¡Había que andar con mil ojos cuando estaba cerca!
Pero también en ocasiones ocurre que, por muchos que sean los que estén vigilando, algo pasa inadvertido. Así sucedió aquel día, en el que las nubes sobre las que estaban, fueron sacudidas de repente por un viento muy cálido, mucho más de lo habitual, y empezaron a desvanecerse demasiado rápido. Tifoncillo, como era costumbre en él, no hizo caso de las llamadas de su madre nubita.
«Si voy, no me va a dejar seguir jugando», pensó. Y se alejó más aún. Cuando se dio cuenta de lo que sucedía en realidad, gran parte de la nube había desaparecido ya; solo quedaba una pequeña isla blanca en medio del cielo azul.
Normalmente, su mamá siempre estaba cerca cuando la necesitaba, pero ahora no. De inmediato, Tifoncillo comprendió que el cielo era algo más que un lugar de recreo. Por primera vez, supo que estaba en peligro. Por primera vez, tuvo miedo.
Se echó a llorar al tiempo que la nube desaparecía del todo, y cayó y cayó, desde tanta altura que los bosques parecían briznas de hierba, las montañas piedrecillas y las ciudades granos de arena. Y mientras gritaba el nombre de su madre, esperando que viniera a rescatarlo, el mismo viento que había deshecho la nube, lo alejaba cada vez más de ella, de sus amigos y de los nubitas. Y aquello que había visto siempre desde las alturas, estaba cada vez más y más cerca.
Los bosques ya eran bosques; las montañas, montañas; y las ciudades, ciudades, cuando Tifoncillo supo lo que iba a pasar. Cerró los ojos, gritó por última vez el nombre de su mamá y, de repente, en un instante, todo fue silencio y oscuridad.
Justo en ese momento, una niña que iba camino de casa tras salir del colegio, dobló la esquina de la calle y se encontró con él, en medio de la acera. Nada más verlo, se sorprendió. ¿Qué era aquello? Aparentaba ser una gran bola de nieve, aunque mucho más pomposa, como si fuera un ovillo de algodón. Pero parecía que tenía ojos y… ¿respiraba? Se aproximó un poco más a él. Sin embargo, a pesar de su curiosidad, seguía siendo algo muy extraño, así que mantuvo la distancia, lo justo para comprobar si estaba en lo cierto.
—¡Sí que respira! —exclamó Luciana, pues así se llamaba la niña.
Y en esto, Tifoncillo abrió los ojos, con lentitud, como si se despertara de un sueño; pero al ver a la niña junto a él, se llevó tal impresión que sus ojos se volvieron tan grandes como los de una lechuza. Ninguno de los dos se atrevió a moverse. Estaban totalmente paralizados mientras se observaban fijamente el uno al otro. Ambos se preguntaban exactamente lo mismo: «¿Qué eres tú?»... (¿Quieres saber cómo termina el cuento «Los nubitas»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Los nubitas y otros cuentos).

La gatita Linda

Los nubitas y otros cuentos es la quinta colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto.

La colección consta de 7 cuentos maravillosos: «Los nubitas», «La gatita Linda», «El rey de los ogros», «El duende padrino», «La isla secreta», «Robertinho» y «El tren Tilín».

«La gatita Linda» conseguirá el amor y la plenitud, aunque no como parecía que sería al principio.

Cuando la gatita Linda nació, todos coincidieron en que era la más bonita de la camada. Tenía un precioso y fino pelo aterciopelado, una mirada tierna y encantadora, y se movía con unos pasos mimosos que despertaban una gran sonrisa en aquellos que la contemplaban.
Creció entre grandes cariños, simpatías y afectos, acostumbrándose muy pronto a ellos, pues los consideraba una respuesta natural a su belleza, como así era, efectivamente. Parecía que nadie fuera capaz de negarle nada. Todos la tenían en alta estima y la obsequiaban con detalles para agradarla.
Y así creció la gatita Linda, creyendo que cualquier cosa que quisiera la podría conseguir. Razones para pensar lo contrario no tenía.
Contaba con muchas amigas y otros tantos admiradores; a medida que se iba haciendo mayor, iba descubriendo que su figura esbelta y agraciada le resultaba muy atractiva a estos últimos y, desde entonces, se preocupó por estar siempre lo más guapa posible, no tanto con la intención de conquistar a alguno, sino más bien con la de permanecer en el centro de atención. Sus amigas la envidaban por ello, y los gatitos la halagaban con palabras, sonrisas o miradas. Esto era, sin duda, lo que más le gustaba, y quería que nunca cambiara.
Se volvió entonces muy coqueta, y empezó a considerar su propiedad más valiosa a su armario, pues este le permitía escoger la ropa que más la favorecía según el día, el mes y la estación del año... (¿Quieres saber cómo termina el cuento «La gatita Linda»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Los nubitas y otros cuentos).

El rey de los ogros

Los nubitas y otros cuentos es la quinta colección de cuentos de Miguel Ángel Villar Pinto.

La colección consta de 7 cuentos maravillosos: «Los nubitas», «La gatita Linda», «El rey de los ogros», «El duende padrino», «La isla secreta», «Robertinho» y «El tren Tilín».

«El rey de los ogros» aprendió a camuflar su verdadera forma para ocultar sus maldades.

Hace tiempo que los seres malvados aprendieron a camuflarse para no ser encontrados, y a adoptar distintas formas para no ser nombrados.
Es por eso por lo que, hoy día, muchos ogros viven entre nosotros sin que lo sepamos. Ya no sirven las advertencias de antaño, por las cuales los malos eran feos y los buenos guapos, o que unos vivían en cuevas y los otros en palacios. Tal vez ya no sirven ahora, ni sirvieron nunca tampoco: los seres bondadosos han sabido siempre que las apariencias engañan, y que los más grandes peligros son, en realidad, los inesperados.
Y así es como, el rey de los ogros, el de más ruin y oscuro corazón, se hacía pasar por un joven rico y encantador. Vivía a las afueras de la ciudad, en una espléndida mansión, con todo lujo de comodidades.
Hacía una vida aparentemente normal, trataba a las personas con amabilidad, y cortejaba a las mujeres con una habilidad sin igual. En verdad, si alguien lo preguntara, nadie diría que no era una buena persona. De hecho, incluso alguna podría decir que era un «príncipe azul».
Sin embargo, de puertas adentro, el rey de los ogros recuperaba su auténtica forma y esencia... (¿Quieres saber cómo termina el cuento «El rey de los ogros»? Encontrarás el final en la colección de cuentos Los nubitas y otros cuentos).