El estanque mágico de Verdesmeralda

El bazar de los sueños es la tercera colección de cuentos de Villar Pinto. Ilustrada por Mar del Valle, consta de 12 cuentos. «El estanque mágico de Verdesmeralda» cuenta que hace muchísimo tiempo existió una ciudad con la que todo viajero se encontraba en su camino, y en ella había un estanque que concedía un deseo tras arrojar en él una moneda. Y así fue hasta que un día alguien comenzó a robar las monedas y los sueños empezaron a desaparecer con ellas.

El bazar de los sueños (12 cuentos, a la venta en librerías y disponible en bibliotecas): «Broan y Turin», «El bazar de los sueños», «El bosque de los ciervos blancos», «El carpintero sin suerte», «El cofre de los náufragos», «El estanque mágico de Verdesmeralda», «El viaje de Breogán», «El vuelo de los cisnes», «La biblioteca de Alejandría», «La deuda del marajá», «La maldición de la sirena de oro» y «Las estrellas capturadas».


Muchos son los sitios que los hombres han nombrado como el fin de todos los caminos. En diferentes lugares y épocas distintas, de muchos se dijo que todos conducían a ellos, pero sólo uno, uno sólo cuan largo es el tiempo, tuvo el privilegio de ser llamado la encrucijada de los caminos: Verdesmeralda.
Verdesmeralda existió, y si pocos han oído hablar de ella es debido a que el momento en el que los hombres presumían de haber visto sus altas torres y murallas blancas, resulta hoy muy lejano, casi un sueño… Así sucede con todo aquello que aconteció hace mucho, mucho tiempo.
Pero es sabido por quienes lo saben que en ese momento, viniera de donde viniera, fuese a donde fuese, todo viajero se encontraba en el trayecto con la bella ciudad de Verdesmeralda. Era una inmensa suerte, pues en su centro había un estanque todavía más maravilloso que todo lo que le rodeaba, y no sólo por su belleza, sino también por la increíble propiedad mágica que le caracterizaba. Bastaba con arrojar en él, tras haber formulado un deseo, una moneda, para que éste se cumpliera cuando el viajero llegaba a su destino.
Eran días felices, tanto para los que estaban de paso como para los habitantes de Verdesmeralda, ya que era una la moneda que los forasteros dejaban en el estanque, pero muchas más las que gastaban durante su estancia en la ciudad. Y como eran tantos los que la visitaban diariamente, los habitantes de Verdesmeralda eran tan ricos que nadie en todo el mundo podía equipararse a ellos. Vivían en lujosos palacios, vestían con las ropas más elegantes y en sus mesas nunca faltaban los más exquisitos manjares. Esta ciudad era, sin asomo de duda, la de mayor esplendor de su época. Refulgía en prosperidad y abundancia.
Sin embargo, cierto día tuvo lugar un hecho que conduciría a Verdesmeralda a su desaparición. Uno de los hombres más ricos y poderosos de la ciudad, cegado por su propia codicia, comenzó a robar monedas del estanque. Así lo hizo durante varios meses amparado por la sombra de la noche.
Nadie sospechó nada, pues eran incontables las monedas que el estanque atesoraba bajo sus aguas, pero el verdadero daño que su acción estaba causando no tardó en llegar. Empezó a correr el rumor de que el estanque de Verdesmeralda ya no cumplía deseos...(¿Quieres saber cómo termina el cuento «El estanque mágico de Verdesmeralda»? Encontrarás el final en la colección de cuentos El bazar de los sueños, de venta en librerías y disponible en bibliotecas).

El bazar de los sueños
© Texto e ilustraciones: Babidi-bú.

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